octubre 30, 2015

¿Ha renunciado usted a su "Libre Albedrío"?


 
Aunque parezca absurda la pregunta, ¿Existe el Libre Albedrío? la conclusión de un estudio científico es más desconcertante, basados en una hipótesis el libre albedrío no existe, informó NatGeo.
 
¿Qué conllevó a desarrollar un estudio tan disparatado? El "potencial Bereitschaft" mejor conocido como "BP", descubierto en 1964 por Hans Helmut Kornhuber y Lüder Deecke, demonstró que antes de llevar a cabo un movimiento voluntario una descarga eléctrica se presenta en la corteza promotora y motora poco tiempo antes.
 
En 2008, John Dylan Haynes, científico del Centro Bernstein para la Neurociencia Computacional, descubrió que antes de realizar alguna fuerza motora estas podrían estar hechas hasta 10 segundos antes de ordenarlas.
 
Sin embargo, la evidencia del BP funciona en torno a pequeñas decisiones motrices, por lo tanto, sería un grave error generalizar que todo tipo de decisión funciona de la misma manera. Además de que las variables aunadas a la investigación, debe considerarse que se desarrolló dentro de entornos experimentales que podrían afectar los resultados. Así mismo, aunque tomemos decisiones de manera subconsciente y practica no elimina la posibilidad de que exista el Libre Albedrío. 
 
 
¿Ha renunciado usted a su Libre Albedrío?
 
 Esto no se trata de renunciar a su primogenitura como hizo Esaú por un plato de lentejas. No, claro que no. Naturalmente que durante el "Camino de la Fe" siempre iremos experimentando la toma de decisiones como en cualquier etapa de la vida secular. ¿Voy o no voy a la Iglesia?, ¿Cuánto daré de Ofrenda y Diezmos?, ¿No se cómo hacerlo?, etc. Son tantas las variantes que se presentan en pro y contra de las disciplina cristianas dentro de nosotros todo el tiempo, un conjunto de actividades de las cuales "Dios no hará jamás por nosotros", puesto que que dependen sólo de nosotros, por responsabilidad y derecho, como por necesidad y deseo.
 
Sin embargo, cuando miramos las Escrituras podemos encontrar un constante "Arrepentimiento" y "renunciar del Libre Albedrío" en la historia de muchos Hombres y Mujeres de Fe. Una vez que se decidieron seguir al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, constantemente clamaron: "Hágase tu Voluntad y No la Mía".
 
¡Tremenda expresión! "Tu voluntad y no la mía" Entiéndase pues como "Libre Albedrío" la capacidad que tenemos de tomar decisiones, hacer lo que queremos hacer, deshacer, y no hacer... Cuando llegamos asimilar ese Rema de Dios, "nuestra voluntad es lo menos" y estamos "voluntariamente" por "sacrificio vivo y en culto agradable" supeditando nuestras decisiones a la Voluntad Suprema de Dios.
 
Y pese a que ella siempre está delante de nosotros -como una bendición y no maldición- mientras continuamos en un contante esfuerzo de abandonarla, con la adecuada interpretación de no seguir llevando nuestra caótica vida como la hemos guiado. Esta misma se convierte en un wav de sonido perfectamente sincronizado con la mente y la voluntad de Dios como leímos en Gálatas 2:20, puesto que ha sido renovada la mente y nuestro corazón, llevados en por el control supremo y en autocontrol hacia lo mejor.
 
En la experiencia y como podemos contemplar en los Textos Bíblicos, no existe otro medio tan poderoso que permita al hombre fortalecer sus lazos espirituales con el Eterno, como la Oración. Es allí donde reaccionamos y accionamos bajo los pies del Maestro renunciando a nuestro yo: voluntad, egoísmo, codicias, aspiraciones, orgullos, soberbias y temores.
 
No es igual ser un hombre que "lee mucha Biblia" a otro que "ora", ¡jamás! Aunque debemos perseguir ser ambos.
 
Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último. En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Hebreos 10:8-10 (RV1960)
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