24 nov. 2015

Hallazgo geológico confirma lo escrito en Génesis 1:7


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Los científicos continúan confirmado lo que la Biblia dice con el pasar de los años. En nuestros días más que nunca, gracias al enorme avance de las tecnologías. Aunque los ateos teóricos continúan con su adversidad criticando la veracidad de la Palabra de Dios, el testimonio en ella sólo demuestra que sus historias improbables y que supuestamente carecen de hechos, es una guía precisa que revela una "inteligencia superior". Por eso, no nos sorprende que unos de los más recientes hallazgos geológicos que por años han tratado de resolver el origen de los océanos y el agua del planeta, confirme lo escrito en Génesis 1:6-8, informa Estado de Israel.

Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. Génesis 1:6-8 (RV1960)

La teoría científica sostuvo por mucho tiempo que cometas congelados golpearon la Tierra, mientras aún se encontraba en formación. Pero, el año pasado los geólogos probaron que la verdadera fuente de agua de la Tierra es del subsuelo profundo, contundente afirmación que se encuentra en las Escrituras acerca de la creación, en Génesis 1:7.

Graham Pearson, autor y principal experto del estudio, un geoquímico de la Universidad de Alberta en Canadá, descubrió que en un diamante deformado (marcado y descolorido extraído de las profundidades de la tierra y sin valor comercial) en Brasil, contenía un mineral llamado Ringwoodita, extrañamente nunca encontrado antes en la superficie del planeta, se forma solo bajo una presión extrema y sólo se encuentra en meteoritos fragmentos o se hace artificialmente en los laboratorios. De hecho, el diamante tuvo que haberse generado desde el manto de la Tierra, que se extiende desde 410 a 670 kilómetros de profundidad, por la actividad volcánica. Nunca ha sido explorado, ya que es muy profundo e inaccesible, y la energía geotérmica a esa profundidad derretiría cualquier broca.

La Ringwoodita contenía un 1,5 % de agua, no en su forma líquida, sino como hidróxido de iones, sugiriendo que podría haber agua en la zona, informó Pearson a Lives Science.

Entonces Brandon Schmandt, sismólogo de la Universidad de Nuevo México, se dispuso a probar la teoría, utilizando el Earthscope USArray (una red de sismógrafos portátiles en todo Estados Unidos), y encontró que las ondas se desaceleraron al llegar a la capa de Ringwoodita, indicando que estaban pasando a través de agua, y llegaban a roca con lo cual confirmaron que la zona de transición es un enorme depósito de agua.

"El agua de la superficie que tenemos ahora vino de la desgasificación de roca fundida. Venía de los ingredientes originales de roca de la Tierra ", dijo Schmandt a Lives Science.
 

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