febrero 19, 2016

Científicos: Sin haberle enseñado de Dios, el cerebro reconoce su existencia


 
Incluso si nunca se le enseñó a creer en Dios, nuestro cerebro podría reconocer su existencia. Una noticia impactante que respalda Romanos capítulo 1, como que se convierte en tema de mesa redonda para su discusión en National Geographic, informa Charisma News.
 
De acuerdo con National Geographic, es fascinante como la nueva investigación ha descubierto la posibilidad de que la creencia en Dios puede ser cableado en nuestro cerebro.
 
"Los psicólogos y antropólogos considera que los niños abandonados a su propia suerte tendría cierta concepción de Dios. Algunos atribuyen esto a nuestro sentido innato de la detección de patrones en el mundo (como para discernir los depredadores o presas en la naturaleza), mientras que otros se propagan a la noción de un "súper sentido" cognitivo o una tendencia para inferir las fuerzas ocultas en el mundo que trabajan para el bien o para mal", dice Shaheen Lakhan E. en Brain Blogger, que tiene varios grados de doctorado, incluyendo un MD.
 
En Profecía Al Día siempre hemos creído que "Dios nos creó a su imagen y semejanza", como está escrito, y también que, en algún momento de nuestro nacimiento, desde el útero de nuestra madre algo misterioso ocurrió con Dios, quizá alguna especie de diálogo con él, algo inexplicable aún, está escrito: "tu embrión vieron mis ojos...", algo que nuestro cuerpo reclama una vez que adquirimos conciencia. Una especie de "re-contacto" con el Supremo y esta vez para siempre. No es de extrañarnos que mientras vagamos sin rumbo, sin esa conexión con el Creador Dios, nuestra mente y corazón permanecen sumergidos en un vacío inllenable, que lastimosamente solemos "creer" que lo completaremos con "éxito, fama, popularidad, aceptación, guerra, amigos y drogas, entre otros... Pero esa parte, ese vacío es el que encaja perfectamente con la persona de Cristo Jesús.
 
El estudio reveló que después de ocho semanas de oración, esas personas en conflicto que se desahogaron con Dios, "tuvieron una mejoría de alrededor del 10 o 15 por ciento". "Esto es sólo después de ocho semanas y 12 minutos al día, por lo que se puede imaginar lo que ocurre en las personas que están profundamente sumergidas en la religión y son espirituales, y que realiza oraciones o rezos durante horas al día y durante años y años", dijo a NPR el doctor en referencia a los resultados del neuroteólogo Andrew Newberg. Que también detallan que algunos de sus hallazgos cómo "Dios" cambió el cerebro, por lo que creemos lo que creemos, y por qué Dios no va a desaparecer.
 
"A menudo la gente medita o reza como una forma de mantenerse en calma durante los problemas. Estamos seguros de que la meditación y la oración ayudan a reducir la depresión, la ansiedad y la tensión arterial. Básicamente altera la fisiología de la persona y, en la mayoría de los casos, de manera positiva. Esto sucede sin duda en este momento. Pero la gente también han encontrado que muchos de estos efectos son persistentes", dice Newberg.
 
Y para aquellos que rechazan activamente la fe, para algunos todavía no se puede negar la presencia de Dios. En un artículo para el Washington Post, el ateo Elizabeth King explicó que ella no puede desprenderse de la idea de la existencia de Dios.
 
"La idea de Dios me molesta y me hace pensar que tal vez no estoy tan dedicada a mis creencias como me gustaría pensar que lo estoy y que me gustaría ser. Tal vez estoy siendo inconscientemente sintiendo miedo al Infierno y quiero ir al Cielo cuando muera. Es confuso y frustrante sentir la presencia de algo que no se cree. Esto se ve agravado por el hecho de que el carácter de Dios se muestra más a menudo cuando ya estoy frustrada", dijo King.
 
[Imagen: geralt/Pixabay]
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