23 feb. 2016

Datos desconocidos de los Profetas Bíblicos de Israel: Daniel


 
Daniel [דָּנִיּאֵל] [Dios Juzga, Dios es mi Juez o Dios es mi defensor], era un profeta excepcional, inclusive el profeta Ezequiel resaltó su justo corazón junto a Noé y Job (14:14), y reconocía de su gran sabiduría en el capítulo 28, verso 3.
 
Ezequiel 14:14 (RVR1960) Si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus propias vidas, dice Jehová el Señor.
 
Muchos no saben que Daniel no es un profeta para el Judaísmo, sino que se le considera un autor de su libro que pertenece a los Ketuvim, o los escritos de la Torá. De hecho, nosotros (en el Cristianismo) sí creemos que es un profeta, por ello forma parte de los Profetas Mayores.
 
 
Los Capítulos 13 y 14 de Daniel
 
Cuando revisamos nuestra Biblia veremos que el libro de Daniel sólo tiene 12 capítulos. No obstante, tiene dos capítulos en las versiones bíblicas católicas, mismas que incluyeron otros textos apócrifos, seudo epígrafes y/o deuterocanónicos como los capítulos 13, y 14 del libro de Daniel.
 
Capítulo 13
 
Dan 13:1 Vivía en Babilonia un hombre llamado Joaquín.
Dan 13:2 Se había casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquías, que era muy bella y temerosa de Dios;
Dan 13:3 sus padres eran justos y habían educado a su hija según la ley de Moisés.
Dan 13:4 Joaquín era muy rico, tenía un jardín contiguo a su casa, y los judíos solían acudir donde él, porque era el más prestigioso de todos.
Dan 13:5 Aquel año habían sido nombrados jueces dos ancianos, escogidos entre el pueblo, de aquellos de quienes dijo el Señor: «La iniquidad salió en Babilonia de los ancianos y jueces que se hacían guías del pueblo.»
Dan 13:6 Venían éstos a menudo a casa de Joaquín, y todos los que tenían algún litigio se dirigían a ellos.
Dan 13:7 Cuando todo el mundo se había retirado ya, a mediodía, Susana entraba a pasear por el jardín de su marido.
Dan 13:8 Los dos ancianos, que la veían entrar a pasear todos los días, empezaron a desearla.
Dan 13:9 Perdieron la cabeza dejando de mirar hacia el cielo y olvidando sus justos juicios.
Dan 13:10 Estaban, pues, los dos apasionados por ella, pero no se descubrían mutuamente su tormento,
Dan 13:11 por vergüenza de confesarse el deseo que tenían de unirse a ella,
Dan 13:12 y trataban afanosamente de verla todos los días.
Dan 13:13 Un día, después de decirse el uno al otro: «Vamos a casa, que es hora de comer», salieron y se fueron cada uno por su lado.
Dan 13:14 Pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron de nuevo en el mismo sitio. Preguntándose entonces mutuamente el motivo, se confesaron su pasión y acordaron buscar el momento en que pudieran sorprender a Susana a solas.
Dan 13:15 Mientras estaban esperando la ocasión favorable, un día entró Susana en el jardín como los días precedentes, acompañada solamente de dos jóvenes doncellas, y como hacía calor quiso bañarse en el jardín.
Dan 13:16 No había allí nadie, excepto los dos ancianos que, escondidos, estaban al acecho.
Dan 13:17 Dijo ella a las doncellas: «Traedme aceite y perfume, y cerrad las puertas del jardín, para que pueda bañarme.»
Dan 13:18 Ellas obedecieron, cerraron las puertas del jardín y salieron por la puerta lateral para traer lo que Susana había pedido; no sabían que los ancianos estaban escondidos.
Dan 13:19 En cuanto salieron las doncellas, los dos ancianos se levantaron, fueron corriendo donde ella,
Dan 13:20 y le dijeron: «Las puertas del jardín están cerradas y nadie nos ve. Nosotros te deseamos; consiente, pues, y entrégate a nosotros.
Dan 13:21 Si no, daremos testimonio contra ti diciendo que estaba contigo un joven y que por eso habías despachado a tus doncellas.»
Dan 13:22 Susana gimió: «¡Ay, qué aprieto me estrecha por todas partes! Si hago esto, es la muerte para mí; si no lo hago, no escaparé de vosotros.
Dan 13:23 Pero es mejor para mí caer en vuestras manos sin haberlo hecho que pecar delante del Señor.»
Dan 13:24 Y Susana se puso a gritar a grandes voces. Los dos ancianos gritaron también contra ella,
Dan 13:25 y uno de ellos corrió a abrir las puertas del jardín.
Dan 13:26 Al oír estos gritos en el jardín, los domésticos se precipitaron por la puerta lateral para ver qué ocurría,
Dan 13:27 y cuando los ancianos contaron su historia, los criados se sintieron muy confundidos, porque jamás se había dicho una cosa semejante de Susana.
Dan 13:28 A la mañana siguiente, cuando el pueblo se reunió en casa de Joaquín, su marido, llegaron allá los dos ancianos, llenos de pensamientos inicuos contra Susana para hacerla morir.
Dan 13:29 Y dijeron en presencia del pueblo: «Mandad a buscar a Susana, hija de Jilquías, la mujer de Joaquín.» Mandaron a buscarla,
Dan 13:30 y ella compareció acompañada de sus padres, de sus hijos y de todos sus parientes.
Dan 13:31 Susana era muy delicada y de hermoso aspecto.
Dan 13:32 Tenía puesto el velo, pero aquellos miserables ordenaron que se le quitase el velo para saciarse de su belleza.
Dan 13:33 Todos los suyos lloraban, y también todos los que la veían.
Dan 13:34 Los dos ancianos, levantándose en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre su cabeza.
Dan 13:35 Ella, llorando, levantó los ojos al cielo, porque su corazón tenía puesta su confianza en Dios.
Dan 13:36 Los ancianos dijeron: «Mientras nosotros nos paseábamos solos por el jardín, entró ésta con dos doncellas. Cerró las puertas y luego despachó a las doncellas.
Dan 13:37 Entonces se acercó a ella un joven que estaba escondido y se acostó con ella.
Dan 13:38 Nosotros, que estábamos en un rincón del jardín, al ver esta iniquidad, fuimos corriendo donde ellos.
Dan 13:39 Los sorprendimos juntos, pero a él no pudimos atraparle porque era más fuerte que nosotros, y abriendo la puerta se escapó.
Dan 13:40 Pero a ésta la agarramos y le preguntamos quién era aquel joven.
Dan 13:41 No quiso revelárnoslo. De todo esto nosotros somos testigos.» La asamblea les creyó como ancianos y jueces del pueblo que eran. Y la condenaron a muerte.
Dan 13:42 Entonces Susana gritó fuertemente: «Oh Dios eterno, que conoces los secretos, que todo lo conoces antes que suceda,
Dan 13:43 tú sabes que éstos han levantado contra mí falso testimonio. Y ahora voy a morir, sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra mí.»
Dan 13:44 El Señor escuchó su voz
Dan 13:45 y, cuando era llevada a la muerte, suscitó el santo espíritu de un jovencito llamado Daniel,
Dan 13:46 que se puso a gritar: «¡Yo estoy limpio de la sangre de esta mujer!»
Dan 13:47 Todo el pueblo se volvió hacia él y dijo: «¿Qué significa eso que has dicho?»
Dan 13:48 El, de pie en medio de ellos, respondió: «¿Tan necios sois, hijos de Israel, para condenar sin investigación y sin evidencia a una hija de Israel?
Dan 13:49 ¡Volved al tribunal, porque es falso el testimonio que éstos han levantado contra ella!»
Dan 13:50 Todo el pueblo se apresuró a volver allá, y los ancianos dijeron a Daniel: «Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, ya que Dios te ha dado la dignidad de la ancianidad.»
Dan 13:51 Daniel les dijo entonces: «Separadlos lejos el uno del otro, y yo les interrogaré.»
Dan 13:52 Una vez separados, Daniel llamó a uno de ellos y le dijo: «Envejecido en la iniquidad, ahora han llegado al colmo los delitos de tu vida pasada,
Dan 13:53 dictador de sentencias injustas, que condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, siendo así que el Señor dice: "No matarás al inocente y al justo."
Dan 13:54 Conque, si la viste, dinos bajo qué árbol los viste juntos.» Respondió él: «Bajo una acacia.»
Dan 13:55 «En verdad - dijo Daniel - contra tu propia cabeza has mentido, pues ya el ángel de Dios ha recibido de él la sentencia y viene a partirte por el medio.»
Dan 13:56 Retirado éste, mandó traer al otro y le dijo: «¡Raza de Canaán, que no de Judá; la hermosura te ha descarriado y el deseo ha pervertido tu corazón!
Dan 13:57 Así tratabais a las hijas de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a vosotros. Pero una hija de Judá no ha podido soportar vuestra iniquidad.
Dan 13:58 Ahora pues, dime: ¿Bajo qué árbol los sorprendiste juntos?» El respondió: «Bajo una encina.»
Dan 13:59 En verdad, dijo Daniel, tú también has mentido contra tu propia cabeza: ya está el ángel del Señor esperando, espada en mano, para partirte por el medio, a fin de acabar con vosotros.»
Dan 13:60 Entonces la asamblea entera clamó a grandes voces, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en él.
Dan 13:61 Luego se levantaron contra los dos ancianos, a quienes, por su propia boca, había convencido Daniel de falso testimonio
Dan 13:62 y, para cumplir la ley de Moisés, les aplicaron la misma pena que ellos habían querido infligir a su prójimo: les dieron muerte, y aquel día se salvó una sangre inocente.
Dan 13:63 Jilquías y su mujer dieron gracias a Dios por su hija Susana, así como Joaquín su marido y todos sus parientes, por el hecho de que nada indigno se había encontrado en ella.
Dan 13:64 Y desde aquel día en adelante Daniel fue grande a los ojos del pueblo.
 
Capítulo 14
 
Dan 14:1 El rey Astiages fue a reunirse con sus padres, y le sucedió Ciro el Persa.
Dan 14:2 Daniel era comensal del rey y más honrado que ningún otro de sus amigos.
Dan 14:3 Tenían los babilonios un ídolo, llamado Bel, con el que se gastaban cada día doce artabas de flor de harina, cuarenta ovejas y seis medidas de vino.
Dan 14:4 El rey también le veneraba y todos los días iba a adorarle. Daniel, en cambio, adoraba a su Dios.
Dan 14:5 El rey le dijo: «¿Por qué no adoras a Bel?» El respondió: «Porque yo no venero a ídolos hechos por mano humana, sino solamente al Dios vivo que hizo el cielo y la tierra y que tiene poder sobre toda carne.»
Dan 14:6 Díjole el rey: ¿Crees que Bel no es un dios vivo? ¿No ves todo lo que come y bebe a diario?»
Dan 14:7 Daniel se echó a reír: «Oh rey, no te engañes - dijo -, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y eso no ha comido ni bebido jamás.»
Dan 14:8 Entonces el rey, montando en cólera, mandó llamar a sus sacerdotes y les dijo: «Si no me decís quién es el que come este dispendio, moriréis; pero si demostráis que el que lo come es Bel, morirá Daniel por haber blasfemado contra Bel.»
Dan 14:9 Daniel dijo al rey: «¡Hágase según tu palabra!» Eran setenta los sacerdotes de Bel, sin contar las mujeres y los hijos.
Dan 14:10 El rey se dirigió, pues, con Daniel al templo de Bel,
Dan 14:11 y los sacerdotes de Bel le dijeron: «Mira, nosotros vamos a salir de aquí; tú, oh rey, manda poner la comida y el vino mezclado; luego cierra la puerta y séllada con tu anillo; si mañana por la mañana, cuando vuelvas, no encuentras que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; en caso contrario, morirá Daniel que nos ha calumniado.»
Dan 14:12 Estaban ellos tranquilos, porque se habían hecho una entrada secreta debajo de la mesa y por allí entraban normalmente a llevarse las ofrendas.
Dan 14:13 En cuanto salieron y el rey depositó la comida ante Bel,
Dan 14:14 Daniel mandó a sus criados que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin más testigo que el rey. Luego salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real, y se fueron.
Dan 14:15 Los sacerdotes vinieron por la noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y se lo comieron y bebieron todo.
Dan 14:16 El rey se levantó muy temprano y Daniel con él.
Dan 14:17 El rey le preguntó: «Daniel, ¿están intactos los sellos?» - «Intactos, oh rey», respondió él.
Dan 14:18 Nada más abierta la puerta, el rey echó una mirada a la mesa y gritó en alta voz: «¡Grande eres, Bel, y no hay en ti engaño alguno!»
Dan 14:19 Daniel se echó a reír y, deteniendo al rey para que no entrara más adentro, le dijo: «Mira, mira al suelo, y repara de quién son esas huellas.»
Dan 14:20 - «Veo huellas de hombres, de mujeres y de niños», dijo el rey;
Dan 14:21 y, montando en cólera, mandó detener a los sacerdotes con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que había sobre la mesa.
Dan 14:22 Y el rey mandó matarlos y entregó a Bel en manos de Daniel, el cual lo destruyó, así como su templo.
Dan 14:23 Habían también una gran serpiente a la que los babilonios veneraban.
Dan 14:24 El rey dijo a Daniel: «¿Vas a decir también que ésta es de bronce? Mira, está viva y come y bebe: no puedes decir que no es un dios vivo; así que adórale.»
Dan 14:25 Daniel respondió: «Yo adoro sólo al Señor mi Dios; él es el Dios vivo. Mas tú, oh rey, dame permiso y yo mataré a esta serpiente sin espada ni estaca.»
Dan 14:26 Dijo el rey: «Te lo doy.»
Dan 14:27 Daniel tomó entonces pez, grasa y pelos, lo coció todo junto e hizo con ello unas bolitas que echó en las fauces de la serpiente; la serpiente las tragó y reventó. Y dijo Daniel: «¡Mirad qué es lo que veneráis!»
Dan 14:28 Al enterarse los babilonios, se enfurecieron mucho; se amotinaron contra el rey y dijeron: «El rey se ha hecho judío: ha destruido a Bel, ha matado a la serpiente, y a los sacerdotes los ha asesinado.»
Dan 14:29 Fueron, pues, a decir al rey: «Entréganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a toda tu casa.»
Dan 14:30 Ante esta gran violencia, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel.
Dan 14:31 Ellos le echaron en el foso de los leones, donde estuvo seis días.
Dan 14:32 Había en el foso siete leones a los que se les daba diariamente dos cadáveres y dos carneros; entonces no se les dio nada, para que devoraran a Daniel.
Dan 14:33 Estaba a la sazón en Judea el profeta Habacuc: acababa de preparar un cocido y de desmenuzar pan en un plato, y se dirigía al campo a llevárselo a los segadores.
Dan 14:34 El ángel del Señor dijo a Habacuc: «Lleva esa comida que tienes a Babilonia, a Daniel que está en el foso de los leones.»
Dan 14:35 «Señor - dijo Habacuc - no he visto jamás Babilonia ni conozco ese foso.»
Dan 14:36 Entonces el ángel del Señor le agarró por la cabeza y, llevándole por los cabellos, le puso en Babilonia, encima del foso, con la rapidez de su soplo.
Dan 14:37 Habacuc gritó: «Daniel, Daniel, toma la comida que el Señor te ha enviado.»
Dan 14:38 Y dijo Daniel; «Te has acordado de mí, Dios mío, y no has abandonado a los que te aman.»
Dan 14:39 Y Daniel se levantó y se puso a comer, mientras el ángel de Dios volvía a llevar al instante a Habacuc a su lugar.
Dan 14:40 El día séptimo, vino el rey a llorar a Daniel; se acercó al foso, miró, y he aquí que Daniel estaba allí sentado.
Dan 14:41 Entonces exclamó: «Grande eres, Señor, Dios de Daniel, y no hay otro Dios fuera de ti.»
Dan 14:42 Luego mandó sacarle y echar allá a aquellos que habían querido perderle, los cuales fueron al instante devorados en su presencia.
 
 
La Muerte de Daniel
 
Como no existe algún paradero bíblico del lugar y detalles de su muerte, el lugar de su tumba está en la polémica. Sin embargo, los eruditos suponen al seguir el rastro bíblico que no pareció regresar a Israel sino que murió en Mesopotamia. Debido a ello, existen al menos 6 lugares que reclaman ser la tumba del profeta:
 
1. Babilonia (Iraq), el Martyrologium Romanum el día 21 de julio de cada año conmemora su muerte en una cripta real.
 
2. Susa‌ (Irán), una antigua tradición local, aceptada por judíos y musulmanes de la región creen que fue enterrado en esa ciudad. Lo que lo hace unos de los más populares sitios en la actualidad.
 
3. Kirkuk (Kurdistán), la tumba está ubicada en la ciudadela de Kirkuk. Anteriormente el sitio originalmente era un edificio religioso judío, posteriormente se convirtió en una iglesia cristiana, y en la actualidad es una mezquita musulmana. Es más, allí también se encuentran las tumbas de los amigos de Daniel, afirman.
 
4. Samarcanda (Uzbekistán), la tumba ubicada en las afueras de Samarcanda, está rodeada de una leyenda local Tamerlán. La cual afirma que posterior de una acción militar, el conquistador se apoderó del cuerpo, de la tumba emana una fuente de aguas vivas a la cual es atribuida propiedades milagrosas curativas.
 
5. Muqdadiyah (Iraq), lastimosamente la tumba fue dañada seriamente en 2007, luego de un atentado situado en Diyala.
 
6. Mala Amir (frontera Kurdistán Iraní), está tumba es señalada por la Enciclopedia Judía como otra tumba posible de Daniel, a cinco días de marcha de Dizful.
 
[Fuentes varias, entre ellas Wikipedia y Biblias Católicas...][Imagen: skeeze/Pixabay]
 

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