18 mar. 2016

Mexicano construye una pirámide por orden de un Alienígena (Vídeo)


[Imagen: Vanguardia]

MÉXICO - Raymundo Salomón Corona Villareal, es un campesino que construyó una pirámide de piedra por mandamiento de un alienígena para poner a prueba su fe, informó Vanguardia.

— Me acordé lo que decían los indios de aquí, que los sacerdotes hablaban con los dioses, entonces pensé: ‘Éste es un Dios de los que hablaban los indios’. Sin embargo, aquel inexplicable ser leyó su mente y dijo: "No soy un Dios, soy un hombre como tú, la misma importancia que tienes tú, la tengo yo. Yo te digo que el ser que formó esta nebulosa, cuando hablaba nacían nuevos universos, al igual que cuando hablas".

Raymundo a la edad de 33 años tuvo la experiencia sobrenatural. Él comentó a Vanguardia que aquel ser hablaba de muchas cosas que no comprendía, incluso le llevó al lugar dónde había que construir la pirámide de piedra de siete metros de altura, en el estado de Coahuila.

Luego de varias visitas, aquel ser reveló su nombre "mis compañeros me llaman Herulayka: el que ama libremente, el que ama en libertad, ese es mi nombre". Mundo describió al alienígena como un hombre normal alto, atlético, cara hermosa, de color cobrizo, ojos color miel y fuego como sol, cabello blanco que le caía hasta el suelo, barbudo, se posaba en las nubes para observar, volaba en una nave cúpula de cristal transparente, con una voz melódica y clara como el viento, vestía una túnica amarrada de una soga y pies descalzos y portaba una espada. También dijo que cuando estabas con él no hablas español, hablabas en otra lenguas que no entendías, y que provenía de la constelación de Orión, de un lugar llamado Nefilin. Es un lugar 20 veces más grande que la tierra. Sin embargo, tenía un sonido como de enjambre de abejas encabronado.

El campesino mexicano comentó que vivió muchísimas experiencias. Por ejemplo, en el embarazo de su última niña que estaba en serias complicaciones para nacer, él había salido al campo pidiendo al Cielo que le permitiera nacer, prefiriendo morir él que la bebé. Entonces, vio una escalera que llegaba al cielo, por la que subió y le pidió a un ser que le diera vida a la niña: "Bueno, que así sea, pero no te olvides de volver a pedir necedades. Vete con tu esposa, tu mujer va a tener una niña y por nombre le pondrás Aglael. Y su madrina va a ser la muerte", consignó aquel ser. Al despertar se enteró que estuvo varias horas inconsciente. Y a la 01:30 de la madrugada nació María Aglael.

Mundo comentó que sufrió muchas burlas y desprecio por lo que contaba, pero "Herulayka" aparecía repentinamente en algunas ocasiones a la vista de quienes le acompañaban. Lo que volvió fieles creyentes a algunos de ellos, mientras que otros no pudieron soportarlo y se vieron sumergidos en la depresión, el silencio y el alcohol para poder olvidarlo. Muchos testigos y seguidores ven a Raymundo como un medium de conexión de Herulayka, que habla a través de él sometiéndolo a un trance.

Mundo comentó que Herulayka un día tomó su cabeza con su mano, recibió visiones de la tierra:

“…Hubo una guerra terrible que me atormentaba. Algo se había salido de control, todos los átomos de las especies, piedras, mar y polvo aumentaban temperaturas enormes. Esto arrasaba todo a su paso, todo lo destruía. Y veía como la onda de calor quemaba a niños y mujeres; veía cómo se retorcían; se les caían pedazos de carne. La tierra se hizo como cuando se queman las montañas, toda la tierra se cubrió de humo y fue una noche de muerte: Me puse a pensar: ‘Por qué no nos pusimos a ver el caos que estábamos haciendo a la tierra, el sufrimiento’. En esa oscuridad veía luces que se movían: eran hombres y mujeres desnudos. Venían otros de arriba, bajaban y hablaban con ellos, se iban juntando y eran ríos de luces en la oscuridad. Vi una porción de tierra que había quedado intacta: los hombres se reproducían y reestructuraban la tierra, que tomó nuevamente su esplendor y su formación hermosa. Vi que la tierra se llenó de gente, de lo alto venían hombres volando. La gente los seguía como enjambres…”

Cuándo se le preguntó a Raymundo sobre sí creía en Dios. Respondió: "No creer en Dios sería como decir que no estás aquí. A mí me pasó lo mismo que a Ezequiel (profeta que vaticinó la destrucción de Jerusalén y un nuevo comienzo)".

 

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