abril 19, 2016

Las Señales de un Verdadero Profeta


[Luís Rizo/Tamba52/Wikimedia Commons]
 
El apóstol Pablo de nuevo nos advierte en su carta a Timoteo en 2 Timoteo 3:5-7 para protegernos de los engaños en estos últimos días:
 
"Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad". (RVR1960)
 
No debemos ser ingenuos, pero sabe. No importa qué tan piadoso, carismático, encantador o cuánto atractivo sea el mensaje, tenemos la responsabilidad de probar los espíritus y juzgar el mensaje en contra de la Palabra de Dios. Nos exponemos al peligro cuando corremos a los demás para la dirección y la comodidad en lugar de a Dios. El profeta de hoy en día no tiene la intención de tomar el lugar de Dios.
 
Los verdaderos profetas aportar claridad a la Palabra. Ayudan arrojan conocimiento de la revelación en el pueblo de Dios. Ellos no se andan con rodeos, por eso son muy directo y al grano. No utilizan la adulación para ganar el favor.
 
Las palabras proféticas que entrega no son suyas, sino de Dios. Su mensaje se complementa con la Palabra de Dios, pero no sustituye la palabra. Ellos no necesitan dejar engatusados al receptor para ver si lo que están profetizando es la verdad. Ellos traerán transparencia al oscuro.
 
El mensaje que entregan de Dios dará a conocer la libertad. Tienen un bajo nivel de tolerancia para el pecado flagrante y un espíritu rebelde. Ellos no van a pedir comprometerse y hacer algo impío. La comprensión de estas características deberían ayudar a discernir un verdadero profeta de un falso profeta.
 
Los falsos mensajes no sólo son entregados por los falsos profetas y falsos maestros, sino también por otros medios también. Otros servicios de entrega están mintiendo y espíritus engañosos que susurran a nuestra mente y las emociones. Hemos de juzgar estos mensajes que pasa por nuestra mente y trabajar en nuestras emociones.
 
Tenemos que aprender a juzgar nuestros propios pensamientos en contra de la Palabra de Dios y hacer lo que Pablo nos instruye en 2 Corintios 10:5: "derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo". (RV1960)
 
Al juzgar por el mensaje de la Palabra de Dios protegeremos nuestros corazones de ser engañados en estos últimos días. También resaltará las serpientes venenosas que se camuflan en la espesura de Dios.
 
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