6 jun. 2016

Papa Francisco expulsa el culto de la falsa profetisa Giuseppina Norcia de la Iglesia Católica


Giuseppina Norcia e la cappellina di Gallinaro / Setta Gallinaro Wordpress
 
ITALIA - Por primera vez en el reinado del Papa Francisco I se excomulga de la Iglesia Católica al grupo cismático [herejes de la Edad Medía que afectaban la unidad de la iglesia], llamado "Iglesia Cristiana Universal de la Nueva Jerusalén", ubicada en Roma en una pequeña localidad de Val Vomino, Gallinaro, fundada por la vidente Giuseppina Norcia, según nota oficial de la Diócesis Sora Cassino Aquino y Pontecorvo,  informó ACI Prensa.
 
Aunque la secta no tenía relación con la Iglesia Católica y estaba excomulgada latae sententiae, es decir, de forma automática y sin necesidad de pronunciamiento alguno por parte de la Santa Sede del Vaticano, por algunas razones la "Congregación para la Doctrina de la Fe" ha decidido comunicarlo de manera oficial.
 
ACI Prensa señaló que El Vaticano a puesto fin así a 42 años de engaño y supuestas visiones de Giuseppina Norcia, con las cuales consiguió atrapar a decenas de personas. Por tanto, “aquellos que se adhieran a la citada asociación incurren en la excomunión ‘latae sententiae’ por el delito de cisma”.
 
El culto de la falsa profetisa Guiseppina Norcia es más popularmente conocido como "El Niño Jesús de Gallinaro" y señalar al Vaticano de ser la "Nueva Babilonia". 
 
Zenit informa que Giuseppina Norcia decía recibir regularmente apariciones divinas de Dios, la Virgen, Jesús y el arcángel Miguel. Luego de fallecer a los 49 años en 1989, entró en escena el "profeta" Samuel, marido de su hija Anna. A quien delegó antes de su partida mantener la unidad del grupo. Con el paso de los años el culto de la secta se centró en el profeta Samuel, la "mamá Giuseppina" y al Niño, se apartaron de la comunión de otros católicos, hasta no participar de los sacramentos y un marcado rechazo de las enseñanzas del Papa por considerarlas “heréticas” y “blasfemas”. 
 
Debido a ello, el documento dicta que "para cuidar la integridad de la fe, de la comunión eclesial, y de la acción pastoral de la Iglesia a favor del pueblo de Dios", las iniciativas de la llamada ‘Iglesia cristiana universal de la nueva Jerusalén’ están “en absoluta oposición con la doctrina católica, y por tanto no tienen nada que ver con la gracia de la fe y de la salvación congida por Jesucristo a la Iglesia fundada sobre la roca firma del apóstol Pedro”.
 

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