octubre 26, 2016

Papa Francisco prohíbe a católicos esparcir cenizas de difuntos o tenerlas en casa


Papa Francisco prohibe espacir cenizas de difuntos
Pixabay

ROMA - "Sí hasta en eso se van a meter, estamos muy mal", dijo una mujer entrevistada por 'El Mundo' al serle revelada la nueva orden del Papa Francisco I para todos los feligreses de la Iglesia Católica.

El Papa Francisco sorprendió a todos con una nueva instrucción sobre cómo conservar las cenizas de los difuntos, Ad resurgendum cum Christo (para resurgir con Cristo), redactada por la Congregación de la Doctrina de la Fe, y aprobada por el Papa en marzo de este año, en la que prohíbe esparcir las cenizas de los difuntos en la naturaleza, guardarlas en casa, no se pueden dividir entre los diferentes familiares y menos que formen parte de alguna prenda o joya personal.

Según el pontífice, los restos de los muertos deben asegurarse con respeto y bajo condiciones adecuadas de conservación. Además que se busca que los restos incinerados se encuentren y mantengan en un lugar sagrado, por ejemplo, cementerios o, si se diera lugar en una iglesia y otra área dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente.

Por otro lado, El Vaticano justifica:

"Enterrando los cuerpos de los fieles difuntos, la Iglesia confirma su fe en la resurrección de la carne, y pone de relieve la alta dignidad del cuerpo humano como parte integrante de la persona con la cual el cuerpo comparte la historia", afirma el texto de la instrucción. Y añade: "No puede permitir, por lo tanto, actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, considerada como anulación definitiva de la persona, o como momento de fusión con la Madre naturaleza o con el universo, o como una etapa en el proceso de reencarnación, o como la liberación definitiva de la "prisión" del cuerpo... Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no sea permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos, teniendo en cuenta que para estas formas de proceder no se pueden invocar razones higiénicas, sociales o económicas que pueden motivar la opción de la cremación".


Sin embargo, pese a que el Vaticano acepta la incineración tras la muerte debido a que no encuentra razones doctrinales para evitar la práctica, "ya que la cremación del cadáver no toca el alma y no impide a la omnipotencia divina resucitar el cuerpo y por lo tanto no contiene la negación objetiva de la doctrina cristiana sobre la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo", justifica.
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