20 abr. 2017

Rusia prohibe los 'Testigos de Jehová' por ser un culto extremista y controlador


Persecución, Testigos de Jehová, Rusia, Sectas, Política
Captura: Rusia | JW Global
 
MOSCÚ. La agencia de noticias RT confirma que el Tribunal Supremo de Rusia ha declarado que la secta Testigos de Jehová, es una  organización extremista, por lo que cualquier actividad está totalmente prohibida en el territorio nacional.
 
Es más el portavoz del Ministerio de Justicia ha solicitado al mismo Tribunal que todos los bienes del culto sean confiscados.
 
Según los datos de JW.org, han sido evangelizados 171,828 rusos y de estos se congregan 2,315, es decir que existe un Testigo de Jehová por cada 850 habitantes.
 
Hacía unos días atrás, el Ministerio de Justicia ruso había suspendido la actividad de una sede local de esa organización, que incluyó en la lista de entidades religiosas y públicas cuyo funcionamiento ha sido interrumpido por ejercer actividades extremistas.
 
Ahora, la sentencia es indubitable. De manera que los representantes de esta organización han indicado a los medios que apelarán la decisión judicial que los obliga a detener su actividad en Rusia.
 
Los Testigos de Jehová utilizan una Biblia personalizada en la que han sustituido el nombre de Dios en toda la Biblia por el de Jehová, la cual según los académicos se trata de una versión bíblica completamente manipulado que inválida las evidencias mostradas en los antiguos manuscritos. Además, pese a creer en la vida y la resurrección de Cristo, no reconocen cumpleaños, ni fiestas patrias ni solemnes, no reconocen las instituciones, no validan el divorcio, ni servicio militar o transfusiones de sangre... Exigen una sumisión total a la voluntad y los objetivos de la organización, de lo contrario, los creyentes son juzgados en el Salón del Reino, y expulsados sin perdón ni redención de salvación, confinados a vagar errantes por el mundo sin escapar del juicio de Dios.
 
Todo ocurrió tras la denuncia de uno de sus ex-miembros que denunció las actividades del grupo, exponiéndolo como un culto controlador y manipulador que por medio de sus enseñanzas trastorna las emociones, pensamientos, información y comportamiento de las personas, además de llevar a cabo prácticas que menosprecian el papel de la mujer en la familia.
 

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