mayo 21, 2017

Proteja sus oídos de las 'Profecías No Bíblicas' carentes de esperanza


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Pixabay
 
Charisma News compartió un interesante artículo escrito por el Dr. Dave Williams, una influyente autoridad en el tema de la capacitación del liderazgo cristiano y las misiones. Él sirvió durante más de 30 años como pastor de la Iglesia Mount Hope en Lansing, Michigan, con más de 500 ministerios de extensión en todo el mundo. Durante su mandato, la Iglesia Mount Hope entregó más de $ 40,000,000.00 a misiones mundiales y locales.
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Al obtener una comprensión de las profecías bíblicas, nunca volverás a preocuparte por lo que puede estar a punto de transpirar en la tierra o temer los eventos inminentes predichos por Dios a través de sus profetas.
 
Más bien, al estudiar las profecías bíblicas, tendrán una esperanza creciente en medio de la dificultad global. La esperanza rescata a la gente de la trampa de la desesperación y les da una expectativa de que las promesas de Dios seguramente se harán realidad.
 
Conozco el valor de la esperanza. Me desempeñé como pastor de Mount Hope Church por más de 30 años. La esperanza es el precursor de la fe genuina (Hebreos 11:1). Con esperanza hay visión, alegría y un futuro inspirador y seguro. Sin esperanza nos quedamos huecos, vacíos y llenos de ansiedad.
 
La desesperanza es como el infierno en la Tierra. La pareja luchadora se siente desesperada cuando sus esfuerzos para construir una relación saludable parecen inútiles. Cuando alguien escucha al médico decir que su enfermedad es terminal, una sensación de desesperanza se establece.
 
Dios nunca quiso que camináramos en desesperanza. Él tenía la intención de ser personas de fe, y la fe es la sustancia de las cosas que esperamos.
 
La definición bíblica de esperanza es "expectativa confiada". De esa esperanza brota la fe para hacer explotaciones sobrenaturales. Como nos dijo un profeta bíblico, "el pueblo que conoce a su Dios será fuerte y tomará acción". (Daniel 11:32)
 
La esperanza es el objetivo de nuestro enemigo. Su meta es destruir nuestra visión y luego robar nuestro futuro. La falta de esperanza hace caer la fuerza de las personas y las hace renunciar a su posición, creyendo que no hay un buen futuro. La desesperanza es una de las trampas más siniestras en las que podemos caer. La Biblia nos saca de esa trampa dándonos promesas generosas que nos obligan a mirar hacia el mañana con una esperanza creciente y una expectación vibrante.
 
Como embajadores de Cristo, Dios nos está llamando a ser "distribuidores de la esperanza" en estos últimos días. Dios está llamando a cada uno de nosotros como embajadores del cielo para dar esperanza libremente a aquellos en nuestras esferas de influencia.
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