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Profecía: 'La Caravana rumbo a los Estados Unidos dará la vuelta', ha dicho el Señor

jueves, noviembre 01, 2018


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Pixabay

EE.UU. - Karen Hardin es una agente literaria y autora publicada. Ella ha estado en la industria editorial cristiana durante 25 años y ha tenido el privilegio de trabajar en numerosos proyectos para algunos de los nombres más reconocidos en la industria. Su trabajo ha aparecido en USA Today, World Net Daily, Crosswalk, Charisma, The Elijah List y más.

Recientemente ha dicho que El Señor le ha hablado proféticamente acerca de la Caravana de migrantes.

"Por el camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice el Señor. Porque defenderé esta ciudad para salvarla por mi propio bien y por mi siervo David". (Isaías 37:34-35)

Pero la batalla no terminará ahí. Debemos estar atentos a la hora. El Señor habló una palabra a los sacerdotes en los días de Malaquías, que vale la pena repetir.

Si no escuchas, y si no te lo tomas en serio para honrar mi nombre, dice el Señor de los Ejércitos, te enviaré una maldición y maldeciré tus bendiciones. Sí, ya los he maldecido, porque no te lo tomas en serio.


Yo reprendo a tus descendientes, y extiendo la basura en tus rostros, la negación de tus solemnes fiestas, y serás quitado con ella. Y sabrán que les he enviado este mandamiento, para que mi pacto con Levi permanezca, dice el Señor de los Ejércitos. Mi pacto con él fue por la vida y la paz, y se los di a él. Con temor me temió, y fue reverente ante mi nombre. La verdadera instrucción estaba en su boca, y la injusticia no se encontraba en sus labios. Él caminó conmigo en paz y con rectitud, y rechazó a muchos de la iniquidad.

Porque los labios de un sacerdote deben preservar el conocimiento, y la gente debe buscar la ley de su boca; porque él es el mensajero del Señor de los Ejércitos (Mal. 2:1-7).

Se nos ha dado un pacto de vida y paz, para que podamos temer (reverencia) al Señor. Tenemos que darle gloria y el honor debido a su nombre. El espíritu de orgullo que se ha desatado en nuestra tierra debe ser llamado y reemplazado a través de la oración con el espíritu de humildad. Al humillar nuestros corazones ante el Señor y darle el honor que se le debe a Su nombre, veremos Su salvación no solo en nuestra tierra, sino que veremos un avivamiento.



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