El peligroso 'Profeta Solitario sin Iglesia'

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No hay duda de que afuera de nuestra comunidad, fuera de nuestras paredes, existen hombres y mujeres de Dios muy usados en palabra profética. Pero muchos de ellos, tienen algo en común, son 'profetas sin iglesia'.

Por su constante generación de palabra de ciencia, profecía y discernimiento de espíritus, sin gozar de una buena supervisión y estudio bíblico, lo hacen aún más peligroso.

Desde el Antiguo Testamento miramos como la formación de los profetas incluía el acompañamiento de un profeta viejo, es decir uno con la suficiente experiencia y dedicación al Señor. Este tomaba bajo su cuidado y disciplina a un aprendiz.

Las lecciones del aprendiz iniciaban con la observancia de la vida del profeta maestro. Desde cohabitar casi de por vida con él o mientras vivía el profeta anciano. Es cierto, que las lecciones no eran reuniones formales como algunas Escuelas Proféticas modernas. Sin embargo, la enseñanza del maestro profeta era contundente: su testimonio de vida como varón santo y apartado de Dios.

Una cosa es ver a tu pastor o profeta en cada reunión de iglesia, y otra es verlo a diario. Ver cómo se mueve, cómo se levanta, qué hace, cómo lo hace, cómo viste, cómo habla, cómo duerme, cómo come, cómo vive... y que al final del día tu puedas decir: 'Es un hombre de Dios'. Estoy seguro que muchos de ustedes al final del día no creerían aún que su pastor o profeta es el hombre de Dios que pensaban.


Los profetas antiguos rara vez se encontraban entre las multitudes, por lo general había que buscarlos, estaban apartados en las montañas, o vivían como ermitaños. Pero eso tenía un propósito. No se trata de no mezclarse con cualquiera, como algunos charlatanes afirman. Sino porque se buscaba que la fidelidad se enfocara en Dios y no en los hombres profetas. Existen los abusos, creyentes que usan a los profetas como oráculo divino para todo. Es una tendencia común hasta nuestros días.

No es posible que los cristianos anden buscando profetas y profecías a diario, en lugar de experimentar un tiempo de relación personal con Dios, y aprendan de sus experiencias, buscando su propio entendimiento, aprendizaje, mensaje y confirmándolo con otros hermanos.

Un profeta solitario y sin iglesia es peligroso. Todos necesitamos un hermano a quien confiar nuestras revelaciones para ponerlas a prueba. Es cierto que existen sus excepciones, pero eso no lo es siempre.

La mayoría de profetas solitarios estaban en una iglesia, y al ser cuestionados, o probados, no se sintieron cómodamente. Y como resultado final, tras apenas pasar por el carbón encendido de la grey y los pastores, prefirieron salir.

Los profetas antiguos versus los profetas modernos. Hoy no tienen por qué alejarse o esconderse como en el Antiguo Testamento. Hoy deben convivir entre los otros profetas y hermanos de la común fe. La oportunidad de activar tus dones proféticos están dentro de la congregación, no fuera de ella. 

El oficio de profeta forma parte integral dentro del Cuerpo de la Iglesia, así como lo afirma Efesios. No es fácil reconocer un profeta. Los necesitamos todos los cinco ministerios para ser edificados y alcanzar la estatura del varón perfecto, nuestro Señor Cristo Jesús.

Por lo que, sí usted es un verdadero profeta moderno de Dios, tenga paciencia, tarde o temprano sus frutos de vida darán testimonio a su tiempo, y los líderes, y la congregación, y la Iglesia en general necesitará reconocer a sus profetas.

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