lunes, enero 28, 2019

¿Creyentes Errados o Apóstatas Falsos Profetas?

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Cuando iniciamos con la efervescencia del primer amor permitimos que un celo (de emociones, ignorancia e inmadurez) nos convierta en los más implacables jueces. Especialmente, cuando nos encontramos o descubrimos que algunos de nuestros hermanos no son tan fuertes como deberían o se trata de creyentes fingidos o hipócritas.

2 Pedro 2:1 (RVR1960) Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.

Sin embargo, ese creyente débil, fingido o hipócrita no significa que sea un Falso Profeta o Falso Maestro.

Por lo general, este tipo de juez espiritual amateur juzga conforme a lo poco que sabe, o cómo se lo enseñaron, o cómo cree que debería ser vivido el Evangelio. Y la mayoría de veces la regla para medir es su propio soberbio testimonio, como que fuese un digno ejemplo de imitar.

Lo cierto es que cuando estamos así, el juicio más emitido es: 'Falso Profeta' o la palabra más popular de nuestros días: 'Apóstata'.

Muchas personas pueden estar erradas de la Sana Doctrina o la 'Correcta Teología' pero eso no significa que sean hipócritas y/o falsos maestros.


Debemos tener clara la distinción entre los Creyentes Errados y los Falsos.

Un falso profeta jamás se dejará corregir. Quizá salgas maldecido por él por tratar de enseñarle al ungido. Mientras que un creyente equivocado, sí puede reconocer que no fue lo mejor y que podría ser más efectivo para el ministerio.

Un predicador puede desde el púlpito dar la cita de otro pasaje bíblico en lugar del que mencionó. Pero ese error humano no es lo suficiente como para juzgarlo como falso. De hecho, podría ser un tele-evangelista e interpretar el pasaje fuera del blanco de su contexto bíblico, y eso aún no es suficiente como para catalogarlo como falso maestro.

Los falsos profetas realmente son descarados, arrogantes y liberales. Y, sí lee todo el capítulo 2 de Segunda de Pedro se dará cuenta de mucho más: carnales, blasfemos, mentirosos, engañadores, avaros, atrevidos, contumaces, adúlteros, vanidosos, orgullosos e inicuos... y son conscientes de ello y lo justifican encubiertamente con sus torcidas teologías supuestamente encontradas en la Palabra de Dios. Estos son los que llegan a Apóstatas.

De manera que, debemos dejar de hablar de forma ligera y parar de juzgar por un momento.

El propósito de este escrito es que nos detengamos y nos preguntemos: ¿Esa persona realmente es un Creyente Errado o un Falso Profeta?'.

¡Y sí es un creyente errado!

¿Qué podríamos hacer por él?, ¿Es nuestro hermano en Cristo o cuándo dejó de serlo?, ¿Dejó de ser un apóstata o realmente nunca fue un falso maestro?, ¿Podemos creer que tenemos hermanos en Cristo dentro de los Adventistas?, ¿Bautistas?, ¿Católicos?, ¿Pentecostales?, ¿O fuera de su congregación o denominación?...

¡Parece que es tiempo de cambiar algo dentro de cada uno de nosotros! ¡Todos nos hemos equivocado!

Lucas 6:37-39 (RVR1960) 37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. 38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. 39 Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?

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