lunes, mayo 06, 2019

La 'Presentación de los Bebés' según la Biblia

Muchos nuevos padres cristianos (y hasta los que no lo son) quieren que sus hijos sean bendecidos por un pastor (o padre) ante el Señor para que tengan una vida bendecida y respaldada por Dios en sus vidas.

Es verdad que cada iglesia tiene su tradición pero la Biblia tiene una orden divina y esa es la que debemos velar de cumplir.

Saber cuándo es el mejor momento para presentar su bebé ante Dios y ante la Congregación es una espera de días en obediencia para salud espiritual como física de la madre y el recién nacido.

Usted debe saber que según el libro de Levítico capítulo 12, la presentación de cada bebé no es una opción de los padres, es una responsabilidad que cumplir por mandato de Dios. Se hace por solicitud divina y no por la voluntad humana; y esta dependerá de dos factores:

1. De la purificación de la madre; y
2. Del Sexo del recién nacido.

Además verá que la recomendación de nuestro Dios es que la mujer no se congregue ni realice actividades durante el tiempo de su purificación y/o previamente a la presentación del bebé.


En caso de ser Bebé Varón

Levítico 12:1,2,4 (RVR1960) 1 Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación será inmunda... 4 Mas ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación.

En otras palabras, 7 días (de la purificación de la madre por parto) + 33 días (de la purificación de la madre por menstruación) = 40 Días.



En caso de ser Bebé Hembra

Levítico 12:5 (RVR1960) 5 Y si diere a luz hija, será inmunda dos semanas, conforme a su separación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre.

En otras palabras, 14 días (de la purificación de la madre por parto) + 66 días (de la purificación de la madre por menstruación) = 80 Días.


Llegado el Tiempo de la Purificación

Levítico 12:6-8 (RVR1960) Cuando los días de su purificación fueren cumplidos, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote; 7 y él los ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y será limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que diere a luz hijo o hija. 8 Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia.


Nuestra Recomendación como Pastor

No quiero entrar en discusiones teológicas, pero como pastor al realizar la presentación de los recién nacidos he procurado -en lo que dependa de mí- lo mejor para tan magno evento. Obviamente, no podemos cumplir lo escrito en Levítico 12:6-8, pero podemos presentar junto con el bebé una ofrenda económica o en especie de gratitud en lugar del holocausto (no es indispensable pero debe procurarse); y he pedido a cada uno de los padres hacer una oración de intercesión por el bebé frente a todos ante la congregación y es OBLIGATORIO. ¿Por qué? Según el contexto bíblico son los padres los que deben realmente llegar primero a Dios a bendecir a su hijo y públicamente. Ellos son los responsables de esa labor y no se delega. Por años he visto una incipiente ceremonia para presentar los bebés en las Iglesias, esto no debería ser así. Los padres son los primeros en declarar y profetizar bien para sus hijos ante Dios. Finalmente, el ministro bendice al bebé y aconseja a los padres y les ministra conforme el Espíritu da.

Además, siempre recomendamos a los amigos, testigos y a la congregación traer regalos para bendecir al Bebé al final de la ceremonia, y me ha encantado que las maestras de Escuela Dominical y los niños lo rodeen y oren. Es algo indescriptible. Doy testimonio que serán sorprendidos.

Tenemos cantidad de testigos, familiares, padres y miembros de la congregación que se han sentido tan bendecidos y ministrados por ser parte de algo semejante. Ellos están tan agradecidos por celebrar un momento tan especial como este.

Siempre se procura bendecir con un obsequio de parte de los pastores al Bebé, y presentar un tipo de certificado o recuerdito físico.

¡Que toda la gloria sea para el Dios y Padre de nuestro Señor Cristo Jesús!

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