lunes, julio 08, 2019

El Caso del Apóstol Pablo: Claves para entender 'Palabras Proféticas Personales'

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Veamos el caso del apóstol Pablo, Él sabía que debía subir a Jerusalén, pero el profeta Agabo le dijo qué pasaría sí ocurría:

Hechos 21:10-11 (LBLA) 10 Y deteniéndonos allí varios días, descendió de Judea cierto profeta llamado Agabo, 11 quien vino a vernos, y tomando el cinto de Pablo, se ató las manos y los pies, y dijo: Así dice el Espíritu Santo: “Así atarán los judíos en Jerusalén al dueño de este cinto, y lo entregarán en manos de los gentiles”.

Pero Pablo respondió:

Hechos 21:12-14 (LBLA) 12 Al escuchar esto, tanto nosotros como los que vivían allí le rogábamos que no subiera a Jerusalén. 13 Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis, llorando y quebrantándome el corazón? Porque listo estoy no sólo a ser atado, sino también a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. 14 Como no se dejaba persuadir, nos callamos, diciéndonos: Que se haga la voluntad del Señor.

La polémica surge por las palabras de Lucas en el verso 4: "Después de hallar a los discípulos, nos quedamos allí siete días, y ellos le decían a Pablo, por el Espíritu, que no fuera a Jerusalén". (LBLA)

Entonces, ¿Pablo desobedeció a Dios?, ¿Pablo interpretó la profecía personal como un incentivo para ir?, ¿Por qué su insistencia de ascender a Jerusalén?, ¿Acaso quería morir?


Pero aún más complejo es cuando leemos:

1.- Pablo conocía la interpretación correcta de la Palabra Profética Personal. No fue la primer vez que le decían eso, según podemos entender. Aparentemente, varios profetas habían dicho a Pablo que la pasaría mal en Jerusalén, y lo más lógico era sugerirle que no fuera sino ¿Para qué el Espíritu les revelaba eso?

Hechos 20:22-24 (LBLA) 22 Y ahora, he aquí que yo, atado en espíritu, voy a Jerusalén sin saber lo que allá me sucederá, 23 salvo que el Espíritu Santo solemnemente me da testimonio en cada ciudad, diciendo que me esperan cadenas y aflicciones. 24 Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios.

2.- Personalmente, el Señor le confirmaba a Pablo que debía ir a Jerusalén.

Hechos 23:11 (LBLA) 11 A la noche siguiente se le apareció el Señor y le dijo: Ten ánimo, porque como has testificado fielmente de mi causa en Jerusalén, así has de testificar también en Roma.


No se haga mono pesando en la Palabra Profética Personal que recibió. El caso de Pablo nos permite aprender mucho y deducir las siguientes claves para comprender una Palabra Profética Personal:

1. Una palabra profética personal es verdadera cuando... Dios te ha dicho a tí esto previamente en secreto. De manera que no es ajeno a ti lo que el profeta te dirá. Esto sólo confirmará lo que Dios ha estado hablando contigo a solas.

2. No prestes atención a las Interpretaciones de otros... incluso los profetas. Creo que Pablo es uno (o el único) de los casos donde el actúa de forma contraria a varias profecías. ¿Acaso no podría haberse equivocado? Claro que sí. Pero dados los eventos posteriores que el Señor confirmó sus actos nos ofrecen una respuesta contundente: ¡Pablo había interpretado correctamente! 

Los profetas sólo deben dar el mensaje y evitar a toda costa interpretar. Sólo Dios y el receptor del mensaje profético son los responsables de su entendimiento. No debemos arriesgarnos a estar interpretando palabras proféticas personales.

¡Ojo! La única interpretación importante de una palabra profética personal, aunque no lo parezca, es la de quien la recibe. Por ejemplo, sí usted recibe una palabra profética personal, evite preguntar y escuchar la interpretación del profeta o lo que él sugiere. Sólo usted es el indicado para entenderla y cumplirla a su tiempo. Así evitamos confusión. Aunque el profeta reciba la palabra profética no quiere decir que comprenda la totalidad de lo que se trata.

No permita que la interpretación de otros guíe su vida. Usted es el único responsable. Y menos, culpar a otros por haber hecho su trabajo o haberlo llevado al error. Y sí no entiende la Palabra Profética, tranquilo. Descanse en Dios, él hará lo que el quiera en usted sí usted se rinde a él.

3. Hacer la voluntad de Dios puede ser dolorosa. Es mejor obedecer a Dios antes que a los hombres. Sí sabemos la interpretación no necesitamos andar buscando más confirmación.  

El sufrimiento/dolor puede ser un instrumento maravilloso de Dios para alcanzar a otros. Dios siempre nos llevará a sobrepasar los límites de nuestro yo. Nadie quiere sufrir pero al final el mensaje de su Espíritu en nosotros nos revela que ya no importamos nosotros sino él y su voluntad. Que yo mengue para que tú crezcas, dijo el Mesías Jesús.

Uno de los peores errores que siempre he visto en el profeta como en el que recibe un mensaje profético, es la necesidad de confirmar no sólo uno sino dos y tres y cuatro... buscando otros profetas o solicitando al Señor más confirmaciones... Hacer esto sólo causa frustración y confusión. Se puede caer en el repudio de profecías y los mismos profetas, hasta satanizar lo que entendió pero no quiso hacer.

Algunas veces no necesitamos ser como Gedeón, pidiendo un montón de señales para confirmar la voluntad de Dios. Eso es acción de los incrédulos.

Muchas veces sabemos lo que significa y sabemos lo que debemos hacer, pero no queremos hacerlo porque es doloroso o porque hablaran mal de nosotros o nos veremos mal para los demás.

Cierro con las palabras de Pablo de Gálatas 1:15-17 (LBLA). No se olvide de la clave 2.

15 Pero cuando Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien 16 revelar a su Hijo en mí para que yo le anunciara entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre, 17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui a Arabia, y regresé otra vez a Damasco.

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