Caos global entre Asociaciones Pastorales por Re-Apertura de Iglesias durante la Cuarentena

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En América Latina, el estado de los servicios de la Iglesia en el mundo en general está suspendido por la pandemia. Y, esto comienza a convertirse en una complicada situación para muchos creyentes, servidores, líderes y ministerios.

Primero, por la situación económica pende de un hilo por que muchos dependen de ofrendas, diezmos, otras donaciones y contribuciones especiales. Miles de ministerios están siendo afectados enormemente por esto. No hay reuniones, no hay gente, no hay ofrendas. Y sólo un escaso porcentaje de los fieles están depositando sus ofrendas y diezmos en línea a las cuentas bancarias. Partiendo de que son los extraordinarios en recibir dinero, suelo, medio suelo o a quienes no se les ha suspendido su contrato o que cuentan o se encuentran en un rubro médico y/o alimenticio que les permite trabajar en tiempos de la cuarentena por la enfermedad de COVID-19 producida por el nuevo coronavirus.

Muchos han perdido y consumido las reservas de sus recursos económicos, para cumplir fielmente con el sostenimiento de todo lo que involucra alquileres, deudas, otras responsabilidades y los salarios de los asistentes y pastores. 

Segundo, los líderes religiosos están comenzando una ola de reclamaciones contra los gobiernos y sus entidades reguladoras para permitir la reactivación de los servicios religiosos en templos e iglesias. Y esto está dando mucho de qué hablar entre la comunidad y los no-creyentes acerca de los beneficios pastorales y el dinero; versus la necesidad y el legítimo amor por el servicio a otros, versus la responsabilidad e irresponsabilidad para ir a congregarse. Aunque muchos expertos reconocen la importancia de la Iglesia en la comunidad, así como sus practicas beneficiosas en congregarse, comunión, compañerismo, camaradería, consejería, apoyo y la oración.

Entran en juego también el surgimiento de nuevas asociaciones pastorales con una visión más pulida en oposición a las deficiencias de aquellos organismos cristianos que supuestamente les representan. Adversos contra los que desean re-aperturar los servicios religiosos, que en su totalidad lo hacen por dinero, aseguran.

Lo peor de todo es que la reapertura de los servicios deje de mal manera a la Iglesia. Y caiga sobre ella la responsabilidad ante la sociedad de ser culpables de haber desencadenado un nuevo foco de infección.

En EE.UU., la situación no es diferente, aunque sí están mejor organizados que sus consiervos latinos.

Charisma News compartió que mientras muchos estados han considerado reuniones religiosas como esenciales, otros no. Un ejemplo es el gobernador de Kentucky, Andy Beshear, quien ha estado obligando a las iglesias a dejar de reunirse mientras sus restricciones COVID-19 están vigentes. Pero un pastor de megaiglesia ha tenido suficiente, y está llamando a personas de todo el país a adoptar una posición audaz por sus derechos de la Primera Enmienda.

Brian Gibson es un pastor que tiene varios campus en Kentucky y Texas. Ha aparecido en los titulares nacionales recientemente, ya que ha alentado a las iglesias a reabrir a pesar de las órdenes de los gobernadores de lo contrario.


Él dice que en los primeros días de la pandemia en los Estados Unidos, su Iglesia fue muy cautelosa ya que no se sabía mucho sobre el coronavirus. La iglesia decidió tener un servicio de Pascua en el que entregaban huevos con dulces a los niños. Todo el proceso fue meticuloso, dice. Esterilizaron los huevos de plástico, los empaquetaron y los dejaron reposar durante cinco días para asegurarse de que fueran estériles. Los voluntarios que entregaron los huevos a los niños llevaban mascarillas y guantes. Y los niños y sus padres permanecieron en sus vehículos todo el tiempo.

Y, sin embargo, Gibson recibió un mensaje del departamento de salud de Kentucky, ordenando a la iglesia que detuviera esa actividad.

"El mensaje de nuestro gobernador es que esa iglesia no es lo suficientemente inteligente o segura como para darle a un niño un huevo lleno de dulces en el nombre de Jesús", dice. "Comenzamos a decir, '¿Es esto un objetivo religioso?' Y la respuesta es sí. Y se mantuvo así".

Gibson dice que los campus de su iglesia en Texas no han recibido este tipo de tratamiento. El gobernador Greg Abbott ha considerado que las iglesias son esenciales, al igual que el presidente Trump. Pero el gobernador Beshear no está de acuerdo. Debido a eso, Gibson está alentando a los cristianos a votar a cada líder que se interponga en el camino de los derechos constitucionales de las iglesias cuando llegue el próximo ciclo electoral.

También creó un sitio web llamado peaceablygather.com, donde se le unieron más de 200 iglesias diciendo que reabrirán aunque sus gobernadores les ordenen que no lo hagan. El movimiento está ganando cada vez más fuerza, hasta el punto de que Fox News incluso entrevistó al pastor.

A pesar de todo, Gibson reitera que no está tratando de ser totalmente rebelde. Él y las otras iglesias que se unen a él simplemente quieren asegurarse de que sus derechos constitucionales no sean quitados.

"Creo que si van al sitio web, verán nuestro corazón", dice. "Van a ver de qué se trata. Amigos seculares están viniendo a las iglesias. He hecho entrevistas con muchachos que dicen: 'Escucha, soy ateo'. Un tipo me dijo el otro día: "Étnicamente, soy judío, pero no soy un hombre religioso. Pero te digo que te respaldo al 100% porque esa Primera Enmienda es lo que nos protege. ¿Y qué?" Le pido a la gente que vaya a este sitio web, y nos verán pidiéndoles que regresen a la iglesia".

En ese mismo espíritu, Gibson reitera que no está alentando a las iglesias a abrirse sin preocuparse por la seguridad de las personas. En sus propias iglesias, se aseguran de seguir las pautas adecuadas de distanciamiento social y saneamiento. Cuando finalizan el servicio, liberan a las personas de pasillo en pasillo (comúnmente hecho para bodas y funerales) para evitar el hacinamiento.

No hay razón para que, si las iglesias siguen estas pautas de seguridad, no puedan reabrir en áreas que no son afectadas por COVID-19.

En Europa y Asia, la situación no es ajena, pero es más llevadera dado que muchas naciones ya levantaron la cuarentena y han exigido a todos cumplir con las normas de bioseguridad.

Aunado a todo este fervor por abrir y no abrir, existen otras complicaciones de fondo, como aquellos líderes religiosos influenciados por la infopandemia y la conspiración de COVID-19.

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