El 'Poder Evangélico' en la política es un peligro para la Democracia

Dinero, Iglesia y Política
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Ariel Goldstein, autor del libro Poder Evangélico aparece en un momento oportuno con su texto, debido a como la política de las naciones más importantes están tremendamente vinculada con el cristianismo neopentecostal, como EE. UU. y la contienda electoral por la relección de Donald Trump. Él dijo a RT: "No puede dejar de considerarse a este nuevo pentecostalismo como peligroso para la democracia".

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver. Y, pese a no haber leído el libro, no puedo negar como pastor de lo acertado que son sus comentarios introductorios. Vivimos una tiranía política dentro de nuestras comunidades evangélicas, y en especial, bajo la escuela de pensamiento neo-pestecostal carismática. Y digo tiranía, porque literalmente tenemos a pastores, apóstoles y profetas del gobierno de turno. Líderes religiosos que ofrecen sus púlpitos al mejor postor. Grupos de iglesias que desde los púlpitos hacen proselitismo político. Es más, son pastores cuasi políticos partidistas.

La iglesia definitivamente no puede ser apolítica, sino política y no partidista. Porque necesita estar enterada y participante de las gestiones, decretos y proyectos que afecten la libertad de culto, y oponerse a aquellas leyes, estatutos y reglamentos que afecten la sociedad desde la perspectiva bíblica.

Sin embargo, lo cierto es que tenemos una sima horrible en la institucionalidad de la iglesia evangélica. Profetas anunciando hoy, mañana y una semana después a otro político como el futuro presidente.

La política y la iglesia como socios estratégicos siempre según la historia, han llevado al desastre dejando muy malos resultados sobretodo para la iglesia.

Es un hecho el crecimiento neo-pentescotal y como sus tentáculos alcanzan las capaz y esferas sociales. Mi problema no es que lleguen a Cristo, sino que lleguen al adoctrinamiento y lavado de cerebro sectarista y de culto al que que vemos a muchos de sus miembros. Rindiendo más al apóstol que a quien les salvó en la cruz del calvario.


¿Hay algo beneficioso en el Poder Evangélico en la Política?

Sí. El poder evangélico en el voto político es contundente e influyente. Pero, así como puede ser peligroso puede ser tan beneficioso para cuando se lleva en los términos realmente saludables como la Biblia manda. No haciendo proselitismo político desde los púlpitos y presentándonos a los políticos de manera que la iglesia los respalde. E visto a muchos políticos congregarse fielmente y diezmar y ofrendar fielemente sólo porque están en campaña. Pero, una vez en el poder, no sólo se olvidaron de la iglesia sino de Dios.


Cuando la iglesia cumple el papel que le corresponde, la iglesia es iglesia, enseña la Palabra de Dios a toda la grey, el pueblo puede y aprende a discernir y juzgar a sus candidatos a la luz de lo que dicen las Sagradas Escrituras. Ese poder en el nombre de Cristo es vida para la comunidad y la nación en general. Este testimonio es el que la Iglesia necesita legar a sus congregados y a los no creyentes aún.

No es el pastor quien ordena a quién votar o no. Sino que una congregación educada en la Palabra de Dios es más sensible y consciente a la hora de ir a las urnas.

Pero mientras sigamos predicando lo que nos conviene la gana desde los púlpitos, la sima de la iglesia contemporánea seguirá allí y cada vez más aguda, mediática y polarizada. Perdiendo identidad como Iglesia de Cristo, y convirtiéndose en un no sé qué. Que solamente aviva la incredulidad de los no creyentes y hasta creyentes en lo que la Iglesia debe representar.

La iglesia es cierto que es humana, pero su esencia y existencia es divina. Es cierto que es local, pero también es internacional. Si existe una crisis en la comunidad evangélica de su localidad, muy probablemente eso está ocurriendo en todo lugar.

Lo cierto es que el papado en la Iglesia Católica tiene su paralela en la Iglesia Evangélica, aquí se habla del apóstol vertical. De manera que, todos muy humanamente hablando quieren su cuota de poder.

No se confunda. Dios permite que por nuestra corrupción comamos las consecuencias de nuestros pecados. Y nos deja, por estar lejos de él, que escojamos las peores opciones para gobernarnos.

Oseas 8:4 (RVR1960) Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe; de su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser ellos mismos destruidos.

Me avergüenza la plasticidad de muchos líderes evangélicos neopentecostales. Han perdido el blanco, y toda credibilidad como representantes de Dios. Indignan no solo a la comunidad cristiana sino a la sociedad en general. No tienen vergüenza ni hasta en lo más esencial.

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