¿Cristocéntricos y/o Cristotélicos?

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La Hermenéutica Cristocéntrica y la Hermenéutica Cristotélica tienen elementos en común pero sus diferencias nos pueden ayudar a explicar los textos bíblicos de la manera más adecuada, sobre todo cuando se trata de los pasajes relacionados con Cristo Jesús. 
Aunque ambas hermenéuticas persiguen lo mismo, "enseñar a Cristo Jesús", la perspectiva lo cambia todo.

1. Cristocéntricos

Busca enseñar a Cristo al interpretar la Biblia con la premisa que cada texto bíblico guarda una relación con la persona y obra de Cristo, es decir que "Cristo está en cada texto".

De alguna manera, Jesús de Nazareth se encuentra en cada pasaje revelándonos su naturaleza profética y divina. Sin embargo, no se trata de simples interpretaciones o alegorías insostenibles.

2. Cristotélicos

En 2003 Peter Enns acuñó el término, según la perspectiva de la "alta crítica" (un grupo de eruditos en teología que cuestionan la sobrenaturalidad en todos (o casi todos) los relatos históricos bíblicos).

Rescatando, el buen sentido de este término, el cristotelismo busca que se enseñe el significado de los textos bíblicos en el contexto de sus días; y no lo que supuestamente pretendieron decirnos. No se pueden forzar las explicaciones de los textos fuera de su contexto.

En otras palabras, no todos los textos están relacionados con Cristo, aunque ese sea el fin del mensaje. Literalmente, para el cristotelismo existe una distancia entre el AT y el NT, y los sermones deberían ser más expositivos acerca del AT, más histórico-gramatical que interpretar el Antiguo Testamento. 

Entendiendo esto: "no todo pasaje bíblico está relacionado con Cristo Jesús", según el mensaje original del autor.



Conclusión Personal

Los maestros, predicadores y pastores evangélicos debemos tener el cuidado de cómo interpretamos muchos textos bíblicos, especialmente cuando estamos hablando de profecías, alegorías, tipologías y antitipos.

No ignoramos que todas las cosas fueron hechas por Él (Jn 1:3), pero el mensaje profético, evangelístico y cristocéntrico no debe forzar el significado de los textos. Allí, el cristotelismo crítico tiene razón, se han y siguen cometiendo abusos.

Siempre necesitamos entender los textos primeramente en su mensaje original. Nadie debería enseñarlo sí aún no lo entiende, mejor cambie a otro pasaje que este a su nivel de comprensión. Mínimo debe mantenerse en un sermón expositivo, histórico-gramatical y nominal.

Nos daremos cuenta que no todos los textos bíblicos están centralizados en Cristo Jesús, aunque Él siempre será el objeto de nuestra predicación. (Heb 1:1-4)

Debemos permitir que el texto bíblico nos lleve a buscar e identificar sí especialmente en el Antiguo Testamento apunta a Cristo, respetando el mensaje y/o la intención original del autor, sin descartar la revelación divina.

Entiéndase, que cada texto del Antiguo Testamento no habla de Cristo directamente, contrario a lo que afirma el cristocentrismo. Busquemos siempre el mensaje original del autor para no llegar a conclusiones especulativas y fantásticas que jamás estuvieron en el mensaje de Dios que entregó al autor.

No obstante, los riesgos existen en ambas hermenéuticas: cristocéntrica o cristotélica. Es por eso que finalizo este artículo con uno de mis versículos favoritos:

Efesios 6:18-20 (RVR1960) 18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, 20 por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

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